بِسْمِ ٱللَّٰهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
Por: Hiram Abif
Como sabemos, el Corán —libro sagrado para los musulmanes— se compone de suras y éstas a su vez se componen de aleyas. De manera similar, cualquier libro de la Biblia —libro sagrado del cristianismo, pero también del islam— se compone de capítulos y estos de versículos.
Curiosamente, en una de las suras más importantes —llamada sura Al-Fatiha— aparece un término (العالمين) que ha sido traducido erróneamente en singular, como «la creación» o «el universo», y de forma un poco más acertada como «todo cuanto existe», «la creación» o «el universo», pero de una manera muchísimo más acertada con el plural de «mundos», o de «universos».
De cualquier forma, un término casi idéntico (ܠܥܠܡ ܥܠܡܝܢ) aparece el Padrenuestro en arameo, que Abdelmumín Aya ha acertado en traducir como «los mundos».
No obstante, en las traducciones al latín se ha decidido traducir como per secula seculorum que, a su vez ha pasado al castellano como por los siglos de los siglos.
Gracias a —o por culpa de— las traducciones hemos logrado hacer de un concepto concreto de espacio, un concepto abstracto de tiempo. Y lo hemos hecho impunemente y, lo peor, con éxito.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario